LA LUMBRE
Un refugio habitado por la luz.
Ubicada en la ladera de una montaña, con vistas abiertas al valle de la Virgen de la Vega, esta vivienda de obra nueva se concibe como un refugio cálido y silencioso. El proyecto de interiorismo parte de una evocación íntima y profunda: la lumbre, esa luz viva que abriga, transforma y acompaña. Una referencia sensorial que toma forma arquitectónica a través de la temperatura y la materia.
El espacio se proyecta como un interior contenido, pensado para observar el paisaje y recogerse en él. La presencia de un gran ventanal que preside el estar, acompañado de una chimenea de acero, enmarca la relación entre el interior y el entorno. Desde ahí, la vivienda se articula como un todo continuo, que respira la serenidad de la montaña y la transforma en experiencia doméstica.
La estrategia se basa en la composición de elementos esenciales: una envolvente sobria y cálida, un mobiliario contenido, y una secuencia espacial que favorece la intimidad. Las piezas de obra, ejecutadas con sobriedad, se combinan con lamas de madera oscura que configuran el mobiliario, integrándose con naturalidad en la arquitectura.
La materialidad toma como punto de partida las tonalidades de una hoguera: desde el gris mineral de la piedra hasta los tonos cálidos del carbón, la ceniza y la madera al calor. En el exterior, las fachadas de piedra grisácea y los morteros coloreados en tonos arena establecen un diálogo con el paisaje. En el interior, los suelos oscuros, las maderas de nogal y los paramentos de enlucido de cal generan una atmósfera contenida y serena, donde la luz cálida adquiere un protagonismo casi ceremonial.
La iluminación acompaña la lógica del proyecto: transformar lo cotidiano en refugio, lo doméstico en abrigo. Una casa de montaña donde cada material, cada sombra y cada silencio remiten a la experiencia ancestral de reunirse junto al fuego.
