CATALINA
De puertas hacia fuera, el caso antiguo de Valencia. De puertas hacia dentro, la reforma integral de un edificio cuya estructura metálica de refuerzo se convierte en el elemento sobre el que todos los elementos quedan suspendidos.
Este proyecto aborda la reforma integral y el interiorismo de un edificio protegido destinado al alquiler vacacional, situado en pleno casco antiguo de Valencia, a escasos metros de la catedral de Santa Catalina. Con solo cuatro plantas y una planta tipo de dimensiones reducidas, la intervención se articula en torno a una serie de decisiones estratégicas que transforman las limitaciones del espacio en rasgos identitarios del proyecto.
La estructura metálica de refuerzo, necesaria para consolidar el edificio, trasciende su papel puramente técnico para convertirse en protagonista estética del conjunto. Suspendidos de ella aparecen lavabos, muebles y piezas decorativas, revelando una lógica constructiva que queda expuesta, asumida y celebrada. El color aplicado a esta estructura varía en cada planta, otorgando carácter e identidad a los distintos usos que conviven en el edificio.
El elemento geométrico que vertebra la propuesta es la curva, heredada de la barandilla original que protege el núcleo de escalera. Este gesto suave y envolvente se reinterpreta en cada una de las plantas a través del mobiliario, los paramentos y los revestimientos, generando una continuidad visual y formal que suaviza la rigidez de la planta y humaniza los recorridos.
El lenguaje del interior parte de una base neutra, rica en textura. Los muros de piedra originales se mantienen a la vista y conviven con panelados de madera pantografiada que aportan profundidad, calidez y ritmo. Esta combinación de materiales actúa como telón de fondo para una geometría compleja, que juega con la escala, la luz y la repetición para redefinir cada rincón.
Más que una reforma, el proyecto plantea una lectura sensible del patrimonio arquitectónico desde una lógica contemporánea: una síntesis entre lo estructural y lo estético, entre lo histórico y lo funcional, en un edificio mínimo que condensa, en vertical, una experiencia vacacional inmersiva y singular.
